• Wed, Jan 2026

“Paraguay: Tradiciones que unen — El legado del tereré, la gastronomía ancestral y la música que late en su identidad nacional”

“Paraguay: Tradiciones que unen — El legado del tereré, la gastronomía ancestral y la música que late en su identidad nacional”

El tereré, las comidas típicas y la música folclórica reflejan la esencia cultural del Paraguay, una nación que preserva con orgullo sus costumbres y su espíritu comunitario.

Paraguay: Tradiciones que unen al corazón de América del Sur

En el corazón de América del Sur, donde la calidez humana se mezcla con el verde de sus campos y el ritmo alegre de sus guitarras, Paraguay mantiene viva una herencia cultural que trasciende generaciones. Su identidad se teje en costumbres profundamente arraigadas que reflejan el valor de la comunidad, el respeto por la naturaleza y el orgullo por lo autóctono. Entre ellas destacan tres pilares fundamentales: el tereré, la gastronomía tradicional y la música folclórica, manifestaciones que no solo conforman el patrimonio cultural del país, sino que además son símbolos de su alma colectiva.

El Tereré: símbolo de amistad, diálogo y nación

Más que una simple bebida refrescante, el tereré representa un ritual social y cultural que une a los paraguayos sin distinción de edad, clase o procedencia. Preparado a base de yerba mate, agua fría y una combinación de hierbas medicinales llamadas “pohã roysa”, esta infusión es considerada el corazón de la vida cotidiana en Paraguay.

Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2020, el tereré simboliza la hospitalidad y la solidaridad. Su preparación no es solo un acto doméstico: es un momento de encuentro, de conversación y de respeto mutuo. Tradicionalmente, el recipiente —llamado guampa— pasa de mano en mano, compartiendo no solo la bebida sino también las historias, los consejos y las risas del día a día.

Las hierbas empleadas, como la menta’i, el cedrón kapi’i, la manzanilla o el anís estrellado, tienen propiedades medicinales que se combinan según el gusto o necesidad del bebedor. En las zonas rurales, la preparación del “pohã roysa” es un arte transmitido de padres a hijos, un conocimiento ancestral que forma parte del saber popular paraguayo.

Existe también un pequeño ritual que antecede a la ronda: se ofrece el primer trago a Santo Tomás, protector del hogar y del trabajo, y se acompaña el inicio del tereré con el “tereré rupá”, una comida salada ligera —como chipa, sopa paraguaya o empanadas— que prepara el cuerpo para la bebida fría.

Cada último sábado de febrero, el país entero celebra el Día Nacional del Tereré, con festivales, ferias de hierbas medicinales y actividades culturales que rinden homenaje a este símbolo de unidad nacional.

Gastronomía paraguaya: el sabor de la historia

La comida tradicional paraguaya es una expresión viva de la fusión entre las raíces guaraníes y la influencia europea, principalmente española. Su base alimentaria se sustenta en productos autóctonos como la mandioca (yuca), el maíz y los porotos (frijoles), que desde tiempos precolombinos han sido pilares de la dieta local.

Entre los platos más representativos se destacan:

Chipa: Pan artesanal elaborado con almidón de mandioca, queso, huevos y anís. Su forma de aro y su textura esponjosa lo han convertido en el alimento más emblemático del Paraguay. En Semana Santa, su preparación se vuelve un acto comunitario y espiritual, cuando las familias se reúnen para amasar y hornear juntas.

Chipa guasú: Variante del chipa tradicional, pero de consistencia húmeda, similar a un pastel salado preparado con maíz fresco, leche, queso y cebolla.

Vorí-vorí: Sopa espesa y nutritiva, elaborada con pequeñas bolitas de harina de maíz y queso, cocidas en caldo de pollo. Su nombre proviene del guaraní y significa literalmente “bolita-bolita”.

Sopa paraguaya: A pesar de su nombre, no es líquida, sino un pastel horneado de maíz molido, cebolla, leche y queso. Es el único país del mundo que llama “sopa” a un plato sólido.

Cocido paraguayo: Bebida caliente a base de yerba mate tostada, azúcar y leche. Es el equivalente invernal del tereré y acompaña los desayunos o meriendas.

La gastronomía paraguaya, simple pero profundamente simbólica, es un reflejo de su historia: la resistencia del pueblo guaraní, la creatividad culinaria y la celebración constante de lo cotidiano.

Música y danza: el pulso del alma paraguaya

Si el tereré une a las personas y la comida alimenta el cuerpo, la música paraguaya alimenta el espíritu. En cada rincón del país resuena la melodía de la polca paraguaya y del rasguido doble, géneros folclóricos que combinan ritmo, sentimiento y poesía.

La polca paraguaya, de compás alegre y rápido, nació de la fusión entre las tradiciones europeas y las expresiones guaraníes. Es interpretada con guitarras, arpas y acordeones, y se acompaña de danzas típicas que simbolizan la alegría y la conexión con la tierra.

El rasguido doble, por su parte, es una evolución más enérgica y moderna, que refleja el carácter apasionado del pueblo paraguayo. Ambas formas musicales son enseñadas en escuelas rurales y urbanas, transmitidas de oído, como parte esencial de la educación cultural.

Entre los grandes exponentes de la música paraguaya se encuentran Luis Alberto del Paraná, Emiliano R. Fernández, Agustín Barboza y Demetrio Ortiz, cuyas composiciones cruzaron fronteras y llevaron el nombre del Paraguay al mundo.

Las danzas típicas, como la galopa, el purahéi, o la danza de la botella —donde mujeres equilibran botellas sobre la cabeza mientras bailan—, son expresiones que combinan destreza, equilibrio y arte escénico, representando la gracia y fuerza del pueblo guaraní.

Juegos, festividades y herencia viva

Las costumbres paraguayas no se limitan a la gastronomía o la música; también incluyen juegos tradicionales como el trompo, las corridas de sortija y las carreras de embolsados, que siguen formando parte de las celebraciones populares.

Festividades como la Fiesta de San Juan, el Festival del Ñandutí en Itauguá o la Semana Santa en Tañarandy reflejan la mezcla de espiritualidad, arte y convivencia que caracteriza al país.

En cada región, desde el Chaco hasta Itapúa, la cultura paraguaya mantiene un lenguaje común: la solidaridad. En un mundo globalizado, Paraguay se distingue por su capacidad de conservar la sencillez y el valor del encuentro humano.

Conclusión

Paraguay no solo preserva sus tradiciones: las vive con orgullo, las comparte y las transforma en un testimonio de su identidad. Desde el mate frío que pasa de mano en mano hasta el sonido vibrante de la guitarra que acompaña las tardes del interior, cada costumbre paraguaya es una historia de unión, resistencia y alegría.

Diario Paraguayo

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