La Selección Paraguaya de Fútbol vive días de intensa preparación en Estados Unidos, donde afrontará una serie de amistosos internacionales que servirán como pruebas decisivas en su camino hacia la Copa del Mundo 2026. Bajo la conducción técnica de Gustavo Alfaro, el equipo guaraní busca consolidar su identidad futbolística, fortalecer su mentalidad competitiva y afinar detalles tácticos que le permitan dar el salto definitivo en las Eliminatorias Sudamericanas.
Uno de los jugadores que mejor refleja el espíritu de la nueva Albirroja es Matías Galarza, actual mediocampista de River Plate, quien expresó sin titubeos la convicción que reina en el grupo:
“Estamos preparados para salir campeones. Nos entrenamos con la mentalidad de que cada partido, incluso un amistoso, es una final. Paraguay está listo para competir con los mejores.”
Una Selección con ambición y trabajo
El equipo paraguayo, que se encuentra realizando su campamento de preparación en distintas ciudades estadounidenses, afrontará una serie de encuentros amistosos ante selecciones de nivel, buscando medir su rendimiento y potenciar el trabajo de grupo. Alfaro, conocido por su enfoque táctico, su rigor en la planificación y su énfasis en la mentalidad ganadora, ha logrado en pocas semanas generar una atmósfera de compromiso y renovación en la delegación.
“El profe Alfaro nos transmite confianza y exigencia. Nos pide que cada jugada tenga sentido, que cada pelota se pelee como si fuera la última. Sabemos que estamos en un proceso de crecimiento, pero también tenemos la ambición de competir al máximo nivel”, añadió Galarza.
El impulso de un triunfo que marcó un antes y un después
La fe del plantel se apoya en resultados concretos. Paraguay ha demostrado que puede competir de igual a igual ante potencias mundiales. Uno de los partidos más recordados en la reciente etapa fue el triunfo 2-1 sobre Argentina en el estadio Defensores del Chaco, una noche mágica que quedó grabada en la memoria de los hinchas por el gol de chilena de Antonio Sanabria, una jugada que simbolizó el espíritu de lucha y el talento paraguayo.
“Esa victoria fue una muestra de que no hay imposibles cuando se trabaja en equipo. Le ganamos al campeón del mundo y eso nos demostró que el esfuerzo y la convicción pueden más que cualquier nombre”, remarcó el jugador de River.
Gustavo Alfaro, un nuevo rumbo para la Albirroja
Desde su llegada al banquillo, Gustavo Alfaro ha impulsado una transformación profunda en la forma de trabajar de la Selección Paraguaya. Con experiencia en mundiales —fue seleccionador de Ecuador en Qatar 2022—, Alfaro ha establecido una metodología basada en la disciplina táctica, la lectura inteligente de los partidos y la confianza en la juventud.
“El mensaje de Alfaro es claro: no hay techo cuando hay compromiso. Nos hace entender que el fútbol moderno exige concentración total y una entrega colectiva. Nos enseña a competir sin complejos”, explicó Galarza, quien ha encontrado en el entrenador argentino un referente y un guía en su desarrollo internacional.
El técnico, por su parte, ha destacado la actitud del grupo:
“Este equipo tiene hambre, ilusión y talento. Estamos construyendo una base sólida, con jugadores jóvenes que entienden lo que significa representar a Paraguay. Queremos que la Albirroja vuelva a ser protagonista.”
Una nueva generación con hambre de gloria
El presente del fútbol paraguayo ofrece una mezcla interesante entre juventud y experiencia. Nombres como Miguel Almirón, Gustavo Gómez, Julio Enciso, Antonio Sanabria y el propio Matías Galarza representan la columna vertebral de una selección que mira al futuro con esperanza.
La idea de Alfaro es clara: consolidar una estructura táctica flexible, capaz de adaptarse a distintos contextos, pero sin perder el sello de garra y entrega que históricamente ha identificado al fútbol guaraní.
“Esta generación viene con hambre. Queremos devolverle la alegría a la gente, ver nuevamente a Paraguay en un Mundial y, por qué no, soñar con algo grande”, expresó Galarza.
Preparación en Estados Unidos: fútbol y unión
Durante su estadía en Estados Unidos, la Albirroja ha desarrollado un exigente programa de entrenamientos en modernas instalaciones deportivas. El cuerpo técnico prioriza la intensidad, el control de balón y la sincronización colectiva. Además, se ha trabajado en fortalecer la cohesión del grupo mediante actividades de integración y encuentros con la comunidad paraguaya residente en distintas ciudades estadounidenses.
El ambiente dentro del grupo es óptimo. Los jugadores muestran entusiasmo, compañerismo y confianza en el proyecto. Alfaro ha sabido generar una dinámica de trabajo positiva, donde cada integrante entiende su rol dentro del plantel.
“Más allá del talento individual, lo más importante es el equipo. La unión del grupo es nuestra mayor fortaleza. Todos empujamos hacia el mismo lado”, enfatizó Galarza.
La ilusión de volver al Mundial
Paraguay no participa en una Copa del Mundo desde Sudáfrica 2010, cuando alcanzó los cuartos de final y dejó una huella imborrable. Desde entonces, varias generaciones han intentado devolver al país a la élite futbolística sin éxito. Sin embargo, el nuevo proceso liderado por Alfaro ha reavivado la esperanza de los hinchas.
“Sabemos que el pueblo paraguayo vive el fútbol con pasión. Queremos que vuelvan a sentirse orgullosos de la Selección. El objetivo está claro: clasificar al Mundial y pelear por cosas grandes”, señaló el mediocampista riverplatense.
El plantel es consciente de que el camino será largo y competitivo, pero la mentalidad ha cambiado. El discurso de los jugadores refleja una confianza renovada, basada en el trabajo, la estrategia y la fe colectiva.
El mensaje a la afición paraguaya
Galarza aprovechó su contacto con los medios para enviar un mensaje directo a los aficionados:
“Queremos que sepan que estamos dejando todo por esta camiseta. Paraguay siempre se caracterizó por su coraje y su entrega, y este grupo lo tiene. Les pedimos que sigan creyendo, porque vamos a luchar hasta el final.”
La comunidad paraguaya en Estados Unidos ha respondido con entusiasmo, acompañando los entrenamientos y llenando los estadios donde juega la Albirroja. El cariño de los hinchas ha sido un impulso adicional para el plantel.
Conclusión: una nueva era para la Albirroja
Con Gustavo Alfaro al mando, Paraguay atraviesa un proceso de reconstrucción futbolística y emocional. Los amistosos en Estados Unidos representan mucho más que simples partidos de preparación: son la oportunidad de consolidar un estilo, fortalecer el espíritu competitivo y reafirmar la identidad de un equipo que quiere volver a brillar.
Las palabras de Matías Galarza resumen el sentimiento de toda una selección:
“Nos preparamos con la ilusión de un país entero. Tenemos talento, trabajo y fe. Estamos listos para salir campeones.”