Asunción al borde del colapso vehicular: caos, horas pico y puntos críticos en la capital paraguaya
La congestión vehicular en Asunción se ha convertido en un desafío estructural que condiciona la vida diaria de miles de ciudadanos. Las principales avenidas del centro y del área metropolitana registran, cada día, extensas filas de automóviles, colectivos y motocicletas que ralentizan el tránsito y generan un efecto dominó que afecta tanto la movilidad como el entorno urbano.
En los últimos meses, las arterias Eusebio Ayala, Mariscal López, Fernando de la Mora, España, San Martín, Aviadores del Chaco y la Ruta Transchaco se consolidaron como los principales puntos críticos del tráfico capitalino.
El fenómeno no solo refleja un crecimiento vehicular descontrolado, sino también la falta de planificación vial y coordinación semafórica que sufre la ciudad desde hace años.
Zonas críticas de congestión en Asunción
Los datos recopilados por la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Asunción, junto con observaciones de medios nacionales como ABC Color y Última Hora, señalan los siguientes focos de saturación:
Avenida Eusebio Ayala: una de las principales arterias de ingreso al centro, presenta embotellamientos severos, especialmente en el tramo comprendido entre Calle Última y Choferes del Chaco.
Avenida Mariscal López: los puntos más críticos se ubican a la altura de Calle Última y del cruce con la avenida San Martín, donde convergen flujos vehiculares provenientes de Fernando de la Mora, Luque y San Lorenzo.
Avenida Fernando de la Mora: la cercanía con mercados, estaciones de servicio y paradas de transporte público convierte el tramo entre Defensores del Chaco y Calle Última en un cuello de botella constante.
Avenida San Martín, España y Aviadores del Chaco: esta triple intersección es considerada el “epicentro” del tráfico asunceno, especialmente entre las 17:30 y 19:30 horas. La alta densidad de oficinas, comercios y restaurantes genera una saturación diaria.
Ruta Transchaco (zona de Primer Presidente y Avenida Artigas): el ingreso norte a la ciudad presenta colapsos prolongados, agravados por las obras en curso y el tránsito pesado de camiones de carga.
La situación se repite con frecuencia: vehículos avanzando a paso lento, bocinazos, conductores frustrados y una ciudad que, a pesar de los intentos por modernizar su tránsito, parece quedarse atrás respecto a la magnitud del problema.
Horarios pico: la rutina del embotellamiento
Los informes oficiales de la Dirección de Tránsito y Transporte de Asunción (DITRAM) establecen tres franjas horarias en las que se registra el mayor flujo de vehículos:
Mañana: de 06:00 a 08:00, coincidiendo con el ingreso laboral y escolar.
Mediodía: entre 12:00 y 14:00, cuando el desplazamiento por almuerzos, trámites y servicios interrumpe la fluidez del tránsito.
Tarde/noche: de 18:00 a 20:00, el horario más caótico, con embotellamientos que se extienden hasta las zonas residenciales del Gran Asunción.
Durante estas franjas, las principales avenidas funcionan por debajo del 40 % de su capacidad operativa ideal. En algunos casos, como en Eusebio Ayala y Mariscal López, los vehículos avanzan a menos de 10 km/h durante los picos más severos.
Causas estructurales de la congestión
Varios estudios coinciden en que el caos vial en Asunción no responde solo al exceso de vehículos, sino a un conjunto de factores interrelacionados que el tiempo ha agudizado:
Crecimiento descontrolado del parque automotor:
Según datos de la Dirección Nacional de Transporte (Dinatran), en los últimos diez años el número de vehículos registrados en el Gran Asunción aumentó en más del 65 %, sin que la infraestructura urbana haya crecido al mismo ritmo.
Déficit en transporte público:
El sistema de buses no logra absorber la demanda de pasajeros, lo que empuja a más personas a utilizar motocicletas o automóviles particulares. Las demoras, el mal estado de las unidades y la falta de frecuencias adecuadas agravan la situación.
Infraestructura obsoleta y mal planificada:
Avenidas estrechas, falta de carriles reversibles, deficiente señalización y semáforos descoordinados generan interrupciones constantes en el flujo vehicular.
Ausencia de planificación urbana:
El crecimiento comercial y habitacional en zonas sin planificación ha desplazado el tránsito hacia sectores que no estaban preparados para soportar altos volúmenes de vehículos.
Conducta vial deficiente:
El estacionamiento indebido, la invasión de cruces, los giros irregulares y la falta de respeto a los semáforos contribuyen al colapso diario.
Medidas y proyectos para aliviar la congestión
Ante este panorama, la Municipalidad de Asunción ha impulsado diversos proyectos de modernización con apoyo internacional:
Sistema Inteligente de Gestión del Tráfico (ATMS):
Implementado con financiamiento de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA), este sistema permite controlar en tiempo real más del 40 % de los cruces semafóricos mediante sensores y cámaras.
La meta es alcanzar el 100 % de cobertura en 2026.
Proyecto de semáforos inteligentes:
Incluye la instalación de 72 nuevos dispositivos coordinados, 17 cámaras de videovigilancia y 15 radares de velocidad distribuidos en avenidas clave como Mariscal López, Eusebio Ayala y Artigas.
Reestructuración del transporte público:
En conjunto con el Viceministerio de Transporte, se busca renovar la flota de buses, introducir sistemas de pago electrónico y crear carriles exclusivos para transporte masivo.
Promoción de movilidad alternativa:
La comuna trabaja en programas de incentivo al uso de bicicletas y transporte compartido, con el fin de reducir la dependencia del automóvil particular.
Voces de expertos y ciudadanos
El ingeniero Luis Villamayor, especialista en movilidad urbana, explica que “el problema no es solo de cantidad de vehículos, sino de gestión. Asunción carece de un modelo integral que combine infraestructura, transporte público y educación vial. Si no se actúa pronto, el colapso será inevitable”.
Por su parte, María Fernández, trabajadora del microcentro, comenta: “Tardo más de una hora en llegar al trabajo desde Fernando de la Mora. A veces pierdo reuniones por los embotellamientos. Ni los buses ni los autos se mueven; es desesperante”.
El ciudadano promedio asunceno pasa entre 45 y 70 minutos diarios atrapado en el tráfico, según un relevamiento de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), lo que equivale a casi 15 días completos al año perdidos en embotellamientos.
Impactos sociales y ambientales
El tráfico no solo retrasa la vida urbana; también tiene consecuencias directas sobre la salud y el medio ambiente:
Contaminación del aire: el tránsito vehicular genera más del 60 % de las emisiones de dióxido de carbono en la capital.
Estrés y fatiga: estudios del Ministerio de Salud Pública revelan un aumento de cuadros de ansiedad relacionados con los atascos prolongados.
Desgaste económico: el exceso de consumo de combustible y la pérdida de productividad representan pérdidas estimadas en más de USD 200 millones anuales.
Proyecciones y desafíos futuros
Si el ritmo actual de crecimiento vehicular se mantiene, para 2030 Asunción podría duplicar el número de automóviles en circulación, sin que existan todavía obras viales de gran capacidad (como autopistas urbanas o tren ligero) que amortigüen esa demanda.
Los especialistas coinciden en que la capital paraguaya necesita con urgencia un Plan Maestro de Movilidad Urbana, que coordine políticas de transporte, infraestructura, urbanismo y medio ambiente, siguiendo modelos aplicados con éxito en ciudades como Medellín o Curitiba.