El ambiente electoral en el histórico club paraguayo Cerro Porteño, de barrio Obrero, Asunción, se ha encendido con la presentación del movimiento Nuevo Cerro, que propone nada menos que una transformación profunda en la gestión institucional, deportiva y social del club. Al frente de esta lista aparece el ex diputado y figura política Carlos Rejala, quien en su discurso de lanzamiento dejó claro que no viene a “administrar” sino a cortar de raíz muchas costumbres que, a su juicio, han alejado al club de su grandeza.
Contexto institucional y electoral
Rejala hizo pública su candidatura a la presidencia de Cerro Porteño a través del movimiento Nuevo Cerro, designando como vicepresidente a Ariel Martínez. Esta postulación se presenta en un momento delicado para los azulgranas: el oficialismo de Juan José Zapag encara el fin de su ciclo, mientras que la oposición busca capitalizar el descontento social, deportivo y financiero en el club. En marzo de 2025 ya había una señal clara de renovación: el movimiento de Rejala ganó las elecciones para conformar el Tribunal Electoral Independiente (TEI) del club.
La candidatura se enmarca dentro de una disputa más amplia por el control del club, que según los informes presenta una deuda superior a los US$ 50 millones. En ese contexto, el discurso de Rejala adquiere mayor relevancia, pues no sólo aspira a presidir, sino a redefinir la forma en que el club opera, entrena y se relaciona con sus socios e hinchas.
Propuesta de gestión: profesionalización al centro
Durante su presentación, Rejala fue enfático con el tema deportivo, sindicalizando que “lo primero que haremos es evaluar rendimientos y revisar contratos. El que vista la camiseta de Cerro tiene que hacer honor a ese compromiso”, dijo el candidato. En su visión, el plantel principal no puede continuar con rutinas superficiales o con la concentración de sólo unas pocas horas diarias. Manifestó:
“Tenemos que replicar lo que hacen los clubes de élite de Europa, de Argentina, de Brasil, donde los profesionales están 24 horas en el club. Que los futbolistas realmente hagan su rutina diaria en el club; ¿cómo es eso de practicar dos horas y volver al día siguiente? Eso ya no corre más. Conmigo se va a acabar esto que los jugadores entrenan dos horas y se van.”
Ese cambio de paradigma implica, según Rejala, un soporte mayor detrás del plantel: infraestructura moderna, cuerpo técnico de élite, preparación física, mentalidad ganadora y reordenamiento institucional. Entre sus promesas figura la contratación de “un profesional Top 3 de Sudamérica” para ocupar un cargo directivo deportivo, a modo de motor del proyecto.
Implicaciones para Cerro y el fútbol paraguayo
El discurso del candidato abre varias líneas de reflexión:
Disciplina vs. costumbre: Rejala confronta directamente la idea tradicional de que un club paraguayo “sobrevive” con mínimos entrenamientos. Propone que Cerro pase a ser un club de referencia en la región, no solo por historia sino por metodología.
Socios e hinchada como eje: El candidato enfatizó que la hinchada debe volver a tener protagonismo y que la camiseta azulgrana debe “imponer respeto dentro y fuera del país”.
Finanzas y transparencia: Dada la elevada deuda del club, el plan de gestión parte de una mayor transparencia, reordenamiento financiero y reinversión real en áreas claves como juveniles e infraestructura.
Elección estratégica: Las elecciones que probablemente se celebren a comienzos de 2026 constituyen una oportunidad para un cambio de era en Cerro; Rejala busca aprovechar ese momento antes que el oficialismo defina sucesor.
Resistencias y desafíos
El proyecto de Rejala no está exento de críticas. Sectores del oficialismo ya cuestionan su falta de experiencia dirigencial en el fútbol y lo señalan como alguien que “no tiene recorrido” en club deportivo, pese a su trayectoria política. Además, transformar una institución con historia, cultura y estructura arraigada como Cerro Porteño implica desafíos operativos, culturales y de expectativas. Cambiar el “chip” del entrenamiento de dos horas diarias a una rutina integral requiere inversión, profesionales, y sobre todo tiempo.
Claves a seguir
Fecha de la elección: ¿Cuándo exactamente se celebrará la asamblea para elegir la nueva comisión? La definición del calendario será clave para la estrategia de campaña.
Replanteamiento del plantel: Si Rejala lidera la elección, se espera que evalúe contratos, rendimientos y posiblemente reconfigure el equipo.
Infraestructura: Si se habla de profesionalización 24/7, la base será contar con instalaciones modernas, residencias, gimnasios y centros de alto rendimiento.
Reacción de la hinchada: El socio cerrista históricamente exige títulos y protagonismo; cómo reciba este nuevo proyecto será un termómetro importante.
Oficialismo vs. oposición: La transición entre gestiones directivas mucho influirá en la estabilidad del club y en la coherencia del proyecto.